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Panorama Económico Chile 2022

Durante 2022 la economía global debiese continuar una senda al alza, aunque a un menor ritmo, en torno a 4,2%, por bases de comparación más exigentes y la merma de los estímulos macroeconómicos, en un entorno no exento de riesgos.

La pandemia seguirá siendo un factor relevante. En las últimas semanas, los contagios generados por el avance de la variante Ómicron han llegado a nuevos máximos. Aunque la información científica disponible apunta a efectos menos severos que las variantes previas, su elevada transmisibilidad hace temer un nuevo tensionamiento en los sistemas de salud. Si bien es probable que esta nueva ola tenga efectos económicos acotados, debido, en parte, a la reticencia a imponer nuevas medidas de distanciamiento social, aún es prematuro descartar efectos más intensos.

En Chile, la economía ha tenido una fuerte recuperación. La rápida normalización de la movilidad -gracias al veloz despliegue de la vacunación- y las significativas inyecciones de liquidez, tanto por las ayudas estatales como por los retiros de fondos de pensiones (por un total de US$ 80.000 millones aproximadamente), llevaron a una expansión del PIB de cerca de 12% en 2021. Con ello, la economía no solo recuperó lo perdido el año previo, sino que, además, se ubicó bastante sobre su tendencia. Esto ha generado una situación de sobrecalentamiento, que se ha reflejado en un alza en la inflación, que cerró el año en 7,2%, su mayor nivel desde el súper ciclo de las materias primas a fines de los 2000, y un abultado déficit en la cuenta corriente. Si bien parte del incremento de los precios refleja las presiones inflacionarias externas, hay una fracción relevante que se vincula a la fuerte demanda interna y a la depreciación del peso, afectado por factores idiosincráticos.

En el base, se estima que este año la economía se expandirá en torno a 2,5%. Durante el primer semestre, las tasas de crecimiento del PIB se mantendrán elevadas, mientras que en el segundo semestre se observarán tasas negativas, con lo cual la actividad volverá a converger a su tendencia. Un retraso en el proceso de ajuste del consumo podría elevar el crecimiento a cifras cercanas al 4%, pero ello implicaría un ajuste posterior más intenso, con una contracción de la actividad en 2023. Por otro lado, una moderación significativa de la inversión por la situación política local y/o por un empeoramiento del escenario externo, podrían moderar de manera más significativa la actividad este año, llevándola a una expansión de solo 1%. A lo anterior se agregan los riesgos relacionados con la pandemia.

La inflación, en tanto, se mantendrá elevada hasta fines del primer semestre, donde podría llegar al 8%. Luego, comenzaría a descender de manera gradual, cerrando 2022 en torno a 5,5%. De ahí en adelante, la convergencia hacia la meta de 3% será lenta y ocurrirá recién hacia 2024 debido a los rezagos con los que opera el cierre de brechas.

Análisis realizado por el Banco Santander (2022)